Fuente: Food for all FAO , IFA
GCPF, 1996
Ing. Agr Carlos Salvador, CASAFE, 1997 Introducción
De acuerdo con
estimaciones actuales, la población mundial crecerá de 6 a 8 mil millones de personas
para el año 2020, o sea que se dará una tasa de crecimiento equivalente a 85 millones de
personas por año.
Al mismo tiempo más y más gente se beneficiará con el crecimiento económico. Esto
llevará a un mayor poder adquisitivo, especialmente en Asia, en donde solamente en China
e India viven alrededor de 2 mil millones. Esto producirá un aumento per capita en el
consumo de calorías, aumentando la demanda de alimentos de alta calidad, tales como
carnes y productos lácteos.

La producción de alimentos deberá aumentar de acuerdo con
el crecimiento de la población mundial y sus demandas nutricionales. La producción
agrícola, por lo tanto, deberá seguir desarrollándose ecológica y económicamente de
acuerdo con sus necesidades. Los métodos tradicionales conocidos deben combinarse con
técnicas modernas para suministrar soluciones apropiadas. Esto requiere de una extensa
inversión en investigaciones agrícolas y ganaderas, tareas de difusión, entrenamiento y
educación, así como también el uso de métodos ambientalistas de cultivos.

Debemos tener en cuenta que la
superficie cultivable del planeta abarca alrededor de 15 millones de kilómetros cuadrados
y que, casi toda esa zona agrícola que posee suelos de alta calidad, ya se dedica a la
agricultura. Por lo tanto, la producción de alimentos, pudo duplicarse dentro de una
misma generación sólo aumentando la productividad de los terrenos ya cultivados. En este
cambio espectacular, se debió básicamente al mejoramiento de las técnicas de cultivo,
al uso eficaz de fertilizantes y a la evolución de los productos de protección de
cultivo.
Si el hombre debe producir cada vez más alimentos de buena calidad y a precios
accesibles, los cultivos deberán estar bien protegidos de enfermedades, plagas y malezas.

Sin la protección y
fertilización, cultivos como el trigo, arroz, maíz, algodón, soja, frutas y verduras
verían disminuidos sus rendimientos a, prácticamente, la mitad. Poniéndolo de otra
manera: para poder conseguir el mismo volumen de producción sin protección de cultivos
ni fertilizantes, el área de tierra cultivada debería ser más del doble.
¿Por qué usar insecticidas y fungicidas?
Se necesita protección cuando las plagas y enfermedades superan los
mecanismos de autoprotección de los cultivos, con lo que ponen en peligro el rendimiento
y la calidad Después de la cosecha, los productos fitosanitarios tienen la importante
función de salvaguardar las provisiones en los depósitos, silos y almacenes.
¿Por qué usar herbicidas?
Las malezas compiten con los cultivos por la luz, el aire, el agua, el
espacio y los nutrientes para desarrollarse y permitir el crecimiento de sus raíces. Los
productores agrícolas, utilizando los productos adecuados, tienen que prevenir que esto
ocurra.
¿Por qué usar fertilizantes?
Los buenos rendimientos en la agricultura requieren del uso de
fertilizantes, que manejados en forma eficiente permiten cubrir exactamente las
necesidades de nutrientes de las plantas y optimizan el uso de los recursos disponibles.
Los fertilizantes y los productos para la protección de cultivos permiten a los
agricultores producir más alimentos por unidad de área. Por lo tanto, su utilización
permite salvar el recurso más limitado de nuestro planeta: la tierra. Estos productos
ayudan a preservar el hábitat natural de los animales y plantas y, por lo tanto,
contribuyen al mantenimiento de la biodiversidad. Tal vez algunos ejemplos permitan
aclarar aún mas esta tema:
La fertilización y la protección de cultivos han
permitido quintuplicar los rendimientos de trigo en Europa Central durante este siglo.
Las zonas de bosques de Europa Central están
aumentando nuevamente. Se estima que esta expansión se debe, en un 30 % aproximadamente,
a la protección de cultivos.
Si la India produjera su volumen de trigo actual, con
la tecnología que se empleaba hace 25 años atrás, se necesitarían poner en producción
40 millones de hectáreas adicionales.
El desafío de la Industria.
En la Cumbre de la Tierra de 1992, en Río de
Janeiro, se incluyó el concepto de "desarrollo sostenible" en la agricultura.
En este contexto, "sostenible" quiere decir cultivar de tal modo que las futuras
generaciones también puedan satisfacer sus necesidades de alimentos, manteniendo el
ecosistema. Las condiciones que debe reunir la labranza son: debe ser económica, proteger
la tierra y favorecer el ambiente.
Todo esto determina que la compatibilidad ecológica no puede separarse de lo sostenible.
El manejo integrado de cultivos (MIC) es sostenible y pone en práctica una agricultura
óptima. Es, tal vez, el método del futuro, ya que considera a la economía y a la
ecología como componentes del mismo valor, y combina métodos tradicionales con modernas
técnicas de producción.
El manejo integrado de cultivos no ofrece soluciones instantáneas. Siempre toma en cuenta
las condiciones y las combina apropiadamente.

El manejo integrado de cultivos es
un sistema dinámico que demanda la transferencia de conocimientos de los especialistas,
y, especialmente, flexibilidad y sensibilidad en la toma de decisiones por parte del
productor. EL MIC también tiene la ventaja de tener una variabilidad considerable. Su
implementación requiere la voluntad política de los gobernantes, una educación
intensiva de toda la comunidad y un entrenamiento activo de los productores.
Esto conlleva a que los productos para la protección de los cultivos
no sólo deben funcionar, sino también ser seguros para el usuario, los consumidores y el
ambiente. Adhiriendo plenamente al Código Internacional de Conducta para la Distribución
y Utilización de Plaguicidas elaborado por la FAO (Ver capítulo siguiente), la Industria
de la protección de cultivos, sólo desarrolla, produce y vende productos que han sido
apropiadamente ensayados y aprobados por las autoridades competentes.
Estos productos deben fabricarse y usarse sin desperdiciar recursos o causar daños y, las
cantidades sobrantes, deben poder eliminarse con facilidad. En cada etapa del desarrollo
la Industria mantiene estos productos sujetos a análisis de riesgos. La investigación le
da la más alta prioridad a los posibles efectos en contra de los seres humanos, los
animales, las plantas y el medio.
Un producto no se vende hasta tener la seguridad de que no posee riesgos para la salud o
ecológicos y hasta que se haya investigado el mecanismo de degradación en el suelo,
aire, agua, plantas y animales. Dándole un uso correcto, no se espera que ocurran efectos
indeseados.
El envasado se diseña para minimizar el contacto del usuario con el producto. El fin
principal del desarrollo de los productos es siempre la seguridad de acción, la
protección del usuario, el consumidor y el ecosistema, así como también volúmenes de
aplicación más bajos, mayor eficiencia económica y costos menores para los productores
agrícolas.
Por otra parte, cabe recalcar que la Industria de la protección de cultivos es una de los
sectores más innovadores de la economía. Las Compañías invierten grandes sumas de
dinero en la investigación privada y desarrollo de nuevos productos. Esta preocupación
permanente de la Industria contribuye a generar amplios conocimientos tendientes a mejorar
las técnicas del MIC. La ingeniería genética y la biotecnología son dos herramientas
que hoy se están ensayando y que, sin duda, nos darán la solución , que la industria
podrá ofrecer a futuro, para muchos problemas que, con los conocimientos actuales, no
tienen soluciones efectivas.
Los servicios técnicos industriales ayudan a los productores en todo el mundo a utilizar
los productos correctamente y a la introducción de soluciones innovadoras para los
problemas de la agricultura.
La investigación y desarrollo de cada producto que llega al mercado, requiere diez años
de trabajos y alrededor de 150 millones de dólares de inversión.
Las compañías de fertilizantes y de protección de cultivos hacen inversiones no sólo
por razones de negocios. Estas industrias ven en sus metas una oportunidad de mejorar la
situación global de los alimentos.
Sería deseable involucrar en esta responsabilidad, que es común a todos, no solamente a
los sectores agrícolas y afines, sino también a los políticos y a los medios de
difusión para que respalden sus esfuerzos.
Situación Argentina
La agricultura ha experimentado en los
últimos años profundos cambios en todos los sectores labores culturales, semillas,
fertilización, protección vegetal, biotecnología, maquinarias, irrigación, haciendo
posible que los rendimientos pudieran ir aumentando en la misma proporción que el aumento
de la población mundial.
En el continuo aumento de la producción de alimentos ha tenido una influencia decisiva la
creación de variedades cada vez más rendidoras, especialmente en soja, maní, arroz y
trigo.
Los genetistas han tenido mucho éxito también con otras plantas útiles, por ejemplo,
los avances alcanzados en la Argentina con los híbridos de girasol y maíz. No obstante,
para que este potencial de rendimiento se manifieste en mejores cosechas, se debe recurrir
a la protección de los cultivos, la fertilización y la biotecnología.
Si se analizan las pérdidas que se originan por efecto de las plagas en los diferentes
cultivos, se podrá apreciar la importante contribución de la terapéutica vegetal. Los
productos fitosanitarios no pueden prevenir todas las pérdidas de los cultivos pero el
panorama sería más desolador en su ausencia.
No se debe olvidar que el propósito de la protección de los cultivos es aumentar la
producción y mejorar la calidad de los alimentos, un hecho que debe ser recordado
permanentemente. En el caso de la República Argentina, esto no debe ser olvidado dado que
es un neto productor de alimentos para consumo propio y la exportación. En los últimos 9
años ha crecido la productividad de los principales cultivos, que pasó de un rendimiento
promedio de 1,40 tn/ha a 2,44 tn/ha.

Potencial productivo Argentino
La República Argentina es uno de los
países del mundo donde se encuentra el potencial productivo más alto y donde además se
podrán lograr los saldos exportables relativos más importantes. Esto se debe a diferentes factores:
- Las condiciones agroclimáticas, topográficas, suelos, son
óptimas.
- El potencial de crecimiento de producción es alto.
- El nivel de población y crecimiento demográfico es bajo.
Como se mencionara anteriormente, ya se ha logrado un incremento en la
productividad agrícola muy importante y fue debido principalmente a la tecnificación del
agro. Este proceso no fue casual, sino que tiene su explicadón en la aplicación de
políticas internas adecuadas, como fueron en primer lugar la quita de las retenciones a
las exportaciones de los granos, la estabilidad económica y la economía de libre
mercado.
Por otro lado, en lo referido a las políticas internacionales de subsidios, originadas
por la competencia entre Europa y USA, está cambiando lentamente en favor de los países
productores no proteccionistas (acuerdos de la Ronda Uruguay del GATT).
No solamente crece la productividad en Argentina sino también la industria de los
alimentos ha logrado progresos muy importantes, ya se puede observar un fuerte crecimiento
de las exportaciones de alimentos elaborados a todo el mundo. El éxito de Argentina en
las recientes exposiciones internacionales de alimentos así lo demuestra.
Analizando el trabajo realizado por el Ing. Eugenio J. Cap del INTA sobre el potencial
productivo del sector agrícola, en el cual mantiene constante el área sembrada tomada
como el promedio del 93 al 96 para los 4 principales cultivos trigo, maíz, soja y
girasol, podemos sacar las siguientes conclusiones:
El incremento de producción para estos 4 cultivos hasta el año 2005 podría ser del 83%, tomando como base los precios de 1995 y considerando el escenario A.
Considerando la demanda interna proyectada al 2005, el saldo exportable podría llegar a
52,75 Mio tn-, que equivalen a 10,160 Mio USS, tomando como base los precios de 1995.
Registro de productos fitosanitarios
La investigación y el desarrollo de
nuevos productos fitosanitarios están regidos por tres objetivos básicos:
- El primero es la eficacia biológica de gran beneficio para los productores, al proteger
más eficientemente los cultivos.
- El segundo es la seguridad para los usuarios, consumidores y el medio
ambiente. Desde hace años ha sido siempre uno de los propósitos más destacados y se ha
incrementado notablemente en la presente década. El productor necesita productos
fitosanitarios que no sean peligrosos para su salud, de manipuleo seguro y que eviten la
contaminación ambiental. El consumidor reclama que su alimento presente la menor cantidad
de residuos posibles.
- El tercer objetivo es la obtención de beneficios de todos los
involucrados en el negocio productivo. Las empresas tienen que obtener ganancias, pero al
mismo tiempo generar beneficios económicos para el productor.
Durante los últimos años ha
tenido mayor gravitación la seguridad de los productos fitosanitarios, por supuesto sin
perjudicar la eficacia y los beneficios mutuos. El interés del público y de las
compañías sobre el empleo responsable se ha afianzado a través de la promulgación de
leyes y reglamentaciones más estrictas. Esto refleja el deseo de evitar innecesarios
perjuicios a la naturaleza y asegurar el uso sostenido de los recursos aprovechables.
Existe una incorrecta información generalizada sobre la supuesta inexistencia de leyes
sobre registro y control de los productos fitosanitarios, probablemente como resultado del
desconocimiento del tema y/o cierta campaña de grupos interesados en tergiversar la
realidad.
Una muestra visible de este cambio podía encontrarse en el número de documentos que
requiere la inscripción de un producto. En el año 1950 una carpeta conteniendo alrededor
de cien páginas era suficiente. Actualmente se necesitan varios biblioratos para cumplir
los requisitos internacionales.
En el desarrollo de un nuevo producto fitosanitario se debe recorrer un largo y muy
costoso camino del cual sólo una sustancia de cuarenta mil llega al usuario, el resto se
descarta, ya sea por aspectos toxicológicos, biológicos, ecotoxicológicos, etc. Este
camino dura de 10 a 12 años y los costos se han elevado de 30-50 millones de dólares de
la década del 80 a los 150 millones de dólares en la actualidad. Este aumento se
haproducido especialmente por la mayor cantidad de estudios que se efectúan en el área
toxicológica, residuos, metabolismo y medio ambiente, lo cual brinda mayores garantías
de seguridad para el aplicador, el medio ambiente y el consumidor.
Muchos ejemplos pueden ilustrar los
resultados exitosos de las recientes investigaciones. Uno de los factores de riesgo es la
cantidad de producto aplicada. Las nuevas sustancias disponibles han disminuido las dosis
tradicionales superiores a un kilogramo por hectárea, a valores por debajo de los 5
gramos.
Otro aspecto destacable es la degradación y el comportamiento de las sustancias en el
ambiente. La actual disponibilidad en el mercado de productos derivados de sustancias
naturales (ej, Aminoácidos como el glufosinato de amonio, piretroides, etc.) representa
una valiosa contribución para evitar la persistencia en el medio, pues pueden ser
fácilmente degradados por los microorganismos del suelo.
Los avances producidos en la investigación de nuevos productos fitosanitarios no sólo
logró reducir la cantidad de ingrediente activo por hectárea sino que también se han
reducido los valores de toxicidad, La relación dosis - toxicidad es mucho más baja en
los productos de nueva generación comparados con los viejos productos.
Los procesos industriales de producción han tenido un profundo cambio tecnológico que
permite la elaboración de las nuevas moléculas con una altísima purificación del
principio activo, llegando incluso a separar isómeros activos de los inactivos o
indeseables, con lo cual se evita la aplicación de sustancias al medio ambiente que no
son necesarias.
Los principios activos generalmente no pueden ser aplicados en su estado físico original,
debiendo ser formulados para su aplicación. En este sector también se están
desarrollando nuevos tipos de formulaciones que cumplan estos requisitos:
- Seguridad para el aplicador
- Eficacia con las dosis mínimas
- No fitotóxica para el cultivo .
- Posibilidad de mezclar con otros productos
- Fácil de aplicar con equipos comunes
- Bajo costo
- Estable y segura durante el almacenamiento
- Nulos o mínimos remanentes en los envases
- Segura para el medio ambiente
En la República Argentina se estableció en 1995 un nuevo sistema de
registros (resolución IASCAV 17/95 y 140/95) con requisitos equivalentes a países del
Primer Mundo sobre seguridad toxicológica, para el medio ambiente, alimentaria y de
eficacia.
Para ello se requieren estudios básicos en centros internacionales reconocidos y de
ensayos en el país.
Los productos registrados con anterioridad a la nueva normativa deben hacer una reválida
de sus registros de acuerdo a un cronograma de presentaciones semestrales (entre 1996 y
2003, según resolución IASCAV 60/96).
Todo esto significa entregar a las autoridades de registro un cúmulo de información
confidencial de altísimo costo. Por ello es de fundamental importancia contar con una
legislación adecuada que dé protección al derecho de propiedad intelectual. Estos
derechos no tienen valor si no se los hace cumplir eficazmente.
El otro punto clave es el referido a patentes y, en Argentina, aún no contamos con una
situación adecuada y en el mercado de agroquímicos existen conflictos serios sin
resolver.
Un producto se puede registrar en el SENASA (ex IASCAV), sin que este organismo tenga en
cuenta que existe otro que tiene una patente válida, lo cual es una incongruencia ya que
el Estado está autorizando la venta de un producto que viola una patente reconocida por
el mismo Estado.
Esto se ve agravado por el escaso compromiso en la opinión pública sobre este tema y la
impresión negativa de la misma sobre la propiedad intelectual generada por la sostenida
campaña contraria a la protección que otorgan las patentes a los productos
farmacéuticos.
A éstos conceptos debemos agregar otro: el de similaridad que actualmente se está
manipulando para eludir los derechos de propiedad intelectual y de patentes.
Productos fabricados con diferentes procesos industriales, cambian el contenido de las
sustancias acompañantes (impurezas), y con ello, también varía su toxicidad.
Si se mal usara este criterio de similaridad, se generaría un alto riesgo para los
usuarios de agroquímicos y para los consumidores de alimentos, poniéndose en peligro las
exportaciones agrícolas argentinas ante el probable rechazo por la presencia de residuos
no deseables.
Proyectos de Uso Seguro de Productos Fitosanitarios y
Disposición Final de Envases Vacíos.
Fuente: Ing. Agr. Daniel Pórfido, CASAFE 1998.
En 1991 la Federación Global para la Protección
de Cultivos (GCPF) a través de su filial latinoamericana (LACPA) y su asociada local
CASAFE, comenzó a promocionar proyectos de uso seguro de productos fitosanitarios. Así
como en Guatemala, Kenya y Tailandia, en la Argentina, concretamente en el Alto Valle del
Río Negro se está llevando a cabo, desde 1997, un Plan Piloto sobre el tema "Uso
seguro de productos fitosanitarios y disposición final de envases vacíos". Este
programa de entrenamiento y capacitación está orientado a que todos los actores de la
cadena de asesoramiento, venta, y aplicación de productos fitosanitarios, y de la
población en general, aprendan a reconocer y evadir los peligros derivados del mal uso de
los productos utilizados para la protección de los cultivos y de los criterios racionales
para disponer y eliminar los envases vacíos de productos fitosanitarios.
Para el desarrollo de este Plan Piloto, y dado que esto debe ser una responsabilidad
compartida por todos los sectores involucrados, se ha conformado una Comisión en la que
participan, junto con la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE),
organismos oficiales como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el
Consejo Provincial de Educación y el Consejo Provincial de Ecología y Medio Ambiente,
ambos de la Provincia de Río Negro, asociaciones intermedias como la Cámara Argentina de
Fruticultores Integrados (CAFI), la Cámara Argentina de la Industria y la Exportación
(CINEX), la Cámara Valletana de Insumos Agropecuarios (CAVIA), el Consejo Profesional de
Ingeniería Agronómica (CPIA) y la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y
Neuquén.
Entre los principales objetivos figura:
- Capacitación de capacitadores: cursos para docentes de nivel
primario en temas referentes a uso seguro y disposición final de envases de productos
fitosanitarios. En los años 1997 y 1998 se realizaron cursos a los que concurrieron 1500
docentes, calculándose que por extensión y a través de los niños se pudo llegar con
los mensajes de "Uso Seguro y Disposición Final de Envases" a aproximadamente
15.000 familias de productores y trabajadores rurales.
Campaña de divulgación de la técnica del Triple Lavado. A través
de la difusión televisiva de mensajes y de la entrega de folletería por parte de los
distribuidores y en eventos especiales como la Expofrutícola 98 realizada en noviembre de
1998 en Guerrico (Pcia. de Río Negro).
Instalación de un Centro de Acopio y Procesamiento de Envases
Vacíos (CAPEVA). El mismo fue inaugurado en octubre de 1998 y se encuentra en pleno
funcionamiento.
Puesta en funcionamiento de un sistema de recolección de envases
vacíos. Se realiza a través de los distribuidores locales de productos fitosanitarios o
directamente transportando los envases con triple lavado al CAPEVA.
Capacitación de personal policial y de bomberos para la prevención
y control de accidentes con productos fitosanitarios. En diciembre de 1998 se realizó en
Gral. Roca (Pcia. de Río Negro) el primero de estos talleres con una concurrencia de
aproximadamente 70 representantes de bomberos, policías y miembros de Defensa Civil
locales.
Asesoramiento a profesionales médicos en toxicología de
agroquímicos.
Estas acciones que ya están siendo ejecutadas, más otras que se
sumarán en los próximos dos años tienden a encarar con un criterio globalizador el
problema del "Uso Seguro y Eficaz de los Productos Fitosanitarios".
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